SE VENDE, SE RIFA O SE ALQUILA PARA FIESTAS O VUELOS EJECUTIVOS

Tres posibilidades que permitirían al presidente Andrés Manuel López Obrador cumplir con una vieja promesa hecha en épocas de campaña

Ante el fracaso que se ha tenido para la venta del avión presidencial, el mandatario Andrés Manuel López Obrador, se lo ofreció a los directivos de Aeroméxico y de Delta Airlines para que puedan usar para viajes ejecutivos o fiestas.
Reconoce que les cuesta trabajo venderlo porque es muy lujoso, extravagante, hecho a la medida. No es un avión hecho en serie y como tal, dice el presidente, es más barato tenerlo en tierra y darle mantenimiento que tenerlo en operación.
Deshacerse de la aeronave comprada por el expresidente Felipe Calderón y estrenada por Enrique Peña Nieto, ha sido hasta ahora imposible tras una serie de esfuerzos fallidos de la Administración de López Obrador.
Según Andrés Manuel López Obrador, al año gasta unos seis millones de pesos en traslados aéreos en contraste con los siete millones que se gasta el TP-01 solo en servicios de comunicaciones. Hasta ahora, ni vendido, ni rifado, ni alquilado: el avión presidencial sigue sin emprender el vuelo desde hace varios meses.