“LOS ASPIRACIONISTAS” NO VOTARON POR MORENA

Lo apoyaron en el 2018, pero en el 2021 mostraron su decepción en las urnas; en tanto, las clientelas creadas por los programas sociales mantuvieron su apoyo incondicional

Los resultados de Morena en las urnas el pasado 6 de junio no tiene del todo contento a Andrés Manuel López Obrador; logró con sus aliados 11 de las 15 gubernaturas –algunas de las cuales se encuentran impugnadas–; la mayoría de curules en el Congreso; el control de 10 congresos locales y una gran porción de las presidencias municipales del país.
Pero perdió la mayoría calificada en la cámara baja, gobernará sólo 7 de las 16 alcaldías de la Ciudad de México y perdió otras áreas urbanas, previamente conquistadas en 2018 –como el denominado “corredor azul” y otros importantes municipios del Estado de México o de la zona metropolitana de Monterrey–, transformaron la victoria en un mal sabor de boca para López Obrador.


El mapa de los resultados electorales pone en evidencia que la “clase media” –o lo que el presidente llama “aspiracionista”–, en 2018 confió en su proyecto, en 2021 se encuentra decepcionada ante la falta de resultados y por ello lo sancionó en la urnas; mientras que las clientelas creadas por los programas sociales, las poblaciones históricamente olvidadas, los sectores sociales más desfavorecidos, mantuvieron un apoyo incondicional a Morena y AMLO.
Para la “clase media” aspiracionista ve en la ausencia de resultados una señal de alarma que impulsa a buscar un cambio, no cesa la violencia, continúa la impunidad, la corrupción rampante y la violencia política.
En tanto, el pueblo “bueno y sabio” mantiene su respaldo a un gobierno que les otorga transferencias económicas directas. Para ellos son irrelevantes el aumento en el desempleo, la falta de medicinas e insumos médicos en hospitales y el aumento de los delitos.
Los próximos tres años son fundamentales para el país, y todo puede suceder.