• Sábado , 6 julio 2019
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Rodrigo de la Cadena, ovacionado por sus fans en CDMX

Con una larga ovación de pie y la petición de una canción más, Rodrigo de la Cadena fue despedido como los grandes por parte de un público emocionado que abarrotó el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”, en el Centro Histórico de esta capital.

En el recinto que celebra su 101 aniversario, el artista ofreció un concierto para presentar su disco “Conversación en tiempo de bolero”, y en el que tuvo como invitados especiales a don Armando Manzanero, Rolando Morejón, Javier Gerardo, Gabriel Badillo “El Gaby y Los Miranda.

Fue una noche de nostalgia, de recuerdos vivos y de romanticismo al más puro estilo de Rodrigo, quien durante más de dos horas se entregó en cuerpo y alma para complacer a sus seguidores con una veintena de boleros de ayer y hoy.

Si bien los tríos sobresalieron en la década de los 50 por interpretar este género, el artista no se había dado a la tarea de grabar con dicho sonido, debido a que no encontraba al requinto ideal, aquel que no imitara a consagrados como el Güero Gil, Chamín Correa o Gilberto Puente.

Después de tanto buscar en las redes sociales, halló a Gabriel Badillo “El Gaby”, un músico original. Así comenzó el proyecto del disco que este domingo quedó inmortalizado a través de un espectáculo que convocó no solo a personas adultas que añoran una época dorada.

También estaban los jóvenes que dicen ser amantes de la buena música y las nuevas generaciones: los millennials que ven en el bolero una manera de expresar sus sentimientos y no son partidarios del reggaetón, la moda musical en sus contemporáneos.

El espectáculo inició con el tema “Conversación en tiempo de bolero” y tras advertir que haría un recorrido por la poesía, Rodrigo de la Cadena entonó las tradicionales “Mañanitas” en honor al Teatro de la Ciudad, pues justo ese día celebró sus 101 años.

Así comenzaron los primeros acordes de “Eso”, un éxito de Álvaro Carrillo y de quien este año se conmemora el primer centenario de su natalicio.

Rodrigo destacó que parte de salvaguardar al bolero como Patrimonio Cultural Inmaterial de México y América Latina es que se deben componer nuevos temas. Entre ellos destaca “Sin ti, sin mí” de su inspiración y con el que logró la atención de los asistentes hasta que llegó el turno de una obra de Lolita de la Colina.

En una de sus intervenciones, el cantautor explicó que su nuevo álbum es un tanto atrevido porque se conforma de canciones sugestivas, disyuntivas, revolucionarias y sexosas. Incluso, pidió que pusieran otro tipo de luz, una roja para entregar “Me muero, me muero”, dedicada a un amor joven.

¿Ya vieron mi look?, me lo heredó Juanga”, dijo entre risas para referirse a la camisa con lentejuelas que llevaba puesta.

No seré el mejor bolerista, pero sí el más guapo”, destacó para luego resaltar que en las butacas se encontraba su familia y quien le dijo: “échale todos los kilos”.

Acompañado de cinco músicos, a quienes llama el “Escuadrón Bohemio de La Cueva”, el también pianista optó por compartir “Déjame solo”, tema intenso, “aunque no tan tres equis”, y que muestra una de las muchas caras de Roberto Cantoral.

Ante diversas personalidades de la cultura, la política y el espectáculo, como Carlos Navarrete, Alejandra Ávalos, Carlos Bonavides, Franco, Baby Bátiz, Martí Batres, Yekina Pavón y José Alfredo Jiménez Jr., entre otros, Rodrigo de la Cadena interpretó una de sus máximas obras: “Hace muchos pecados que no te cometo”.

“Un minuto de amor” y “Fuego en el alma” continuaron en el repertorio musical que desarrolló en medio de una puesta en escena bohemia en la que lucía una alfombra verde y sobre de ella dos sillas tapizadas de color rojo, una mesa con una lámpara y una guitarra recargada.

Llegó el momento de presentar “Con más de dos”, que describe como “un bolero amplio” que compuso en colaboración con el comunicador René Franco. “Lo ponemos a consideración del respetable. Digamos que es el ‘Felices los 4’ del bolero, pero bien hecho”, explicó.

En la sala del majestuoso recinto, el público permanecía atento sin perder detalle de lo que sucedía en el escenario. Algunas personas cerraban los ojos para sentir cada melodía, otros movían los pies a ritmo del requinto y unos más cantaban, pero nadie se quería perder la oportunidad de vivir esos instantes regalados mediante la gloriosa voz de Rodrigo.

Llegó el turno de los invitados. El primero fue el requintista Gabriel Badillo que interpretó “Trastornado”. Después, el bolerista presentó a Javier Gerardo acompañado de Erick Gómez en el piano para deleitar con “Te extraño los domingos a las dos de la mañana”.

Fue una velada entre amigos, entre familia, entre fans que desde hace más de 15 años siguen de manera fiel la carrera de Rodrigo, quien a sus poco más de tres décadas de vida se ha convertido en uno de los exponentes más representativos del bolero, de la canción romántica y ahora también como representante de Los Miranda.

Éste último, es un grupo de hermanos (Héctor, Verónica, Laura y Cecilia) “estudiosos disciplinados y con voces privilegiadas”, que durante el concierto maravillaron al público a través de un popurrí de José Antonio Méndez y de “Contigo en la distancia”, autoría de César Portillo de la Luz.

Tengo otro artista invitado, es el más virtuoso musicalmente hablando. Lo conocí en el Bar Prim, se trata del cubano Rolando Morejón. El violinista arribó al escenario para sorprender y, literalmente, dejó con la boca abierta al respetable gracias al excelente manejo de su instrumento.

“Delirio” fue la canción que escogió y como no fue suficiente y el público quería más y más, los complació con el tango de Carlos Gardel, “El día que me quieras”, mientras que De la Cadena lo acompañaba al piano.

Al concluir su participación, todos en la sala se pusieron de pie para aplaudirles.

Ese violín no lo tiene ni Obama, me canso ganso”, expresó el artista que dio paso a uno de los compositores más prolíficos de México y reconocido a nivel mundial.

Armando Manzanero fue recibido con gran ovación. Acto seguido, se dirigió hacia el piano negro de cola que ya lo esperaba sobre el templete. “Este piano cuando me lo dan, no sé si tocarlo o quedarme a vivir en él”, comentó para luego compartir una anécdota de “Un loco como yo”.

La compuse cuando estaba perfecto para el manicomio y está muy ligada a mí porque cuando la comida es mala, así les digo: ni cuando estuve en el manicomio me dieron de comer tan mal”.

Bajo la promesa de que grabarán un disco en conjunto, Manzanero compartió que “El día que me quieras” es la canción que lo hizo convertirse en compositor, y entonces, ambos colocaron su voz en el emblemático “Contigo aprendí” y “Voy a pagar la luz”.

Acerca de ésta última, comentó que en 1959 tuvo problemas al darla a conocer, pues Luis Demetrio le dijo que esa frase no estaba permitida en la radio.

“Te morderé los labios, me llenaré de ti y por eso voy a pagar la luz para pensar en ti”, así se escuchó al público, al gran coro monumental que finalizó el tema en el Teatro de la Ciudad y pidiéndole una más a Manzanero que aceptó complacerlos.

“No sé tú” fue el bolero con el que se despidió, y mientras se esperaba que el siguiente invitado fuera Carlos Cuevas, Rodrigo explicó que no llegaría debido a que no encontró vuelo a tiempo para volver de una presentación que tuvo en Puerto Vallarta, Jalisco.

Ya era el final, el público no quería, pero tenía que suceder. El artista dijo adiós con “Nuestro juramento”, un bolero de Benito de Jesús, mientras recorría cada una de las filas para saludar a sus seguidores y tomarse fotos con ellos.

Algunos bajaron de los palcos a toda velocidad para alcanzarlo, otros corrieron y lo abrazaron con mucha efusividad, con agradecimiento, con cariño hacia su ídolo.

Rodrigo de la Cadena se despidió ante un auditorio pletórico, ante un público extasiado y que feliz regresaría a casa.

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