• Miércoles , 5 diciembre 2018
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Perdóname, David…

No es mi “otro yo” hablándome a mí mismo. Es una disculpa que intenta ser sincera y profunda con el entrenador de los Pumas. Me equivoqué. Juzgué apresuradamente a David Patiño y hoy debo reconocer que es el entrenador apropiado para Pumas, que ha hecho una labor excepcional y que ha puesto al equipo –siempre respetando la filosofía histórica futbolística del club– en el sitio que merece. Lo has logrado tú, David, a pesar de las criticas, de los momentos complicados y de los insolentes –como yo– que dudábamos de tu capacidad. Nos has tapado la boca a todos…

No, no es mi “otro yo” hablándome a mí mismo –aunque muchas veces tengo, debo admitirlo, esa clase de diálogos–. Soy yo ofreciéndole una sincera y profunda disculpa al entrenador de los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

David Patiño nos ha tapado la boca a muchos. Yo, el primero, porque hace meses o semanas cometí un error, apresuré un juicio, al calor de la pasión que significa Pumas, su necesidad siempre de permanecer en un estatus competitivo y sano y su gran rivalidad con el América. No una, varias veces, pensé y afirmé que Patiño no tenía ni la preparación, ni el conocimiento ni la personalidad para guiar a los Pumas hasta el sitio que realmente le corresponde. Me equivoqué, por ello me disculpo contigo, David y con todos aquellos a los que, en su momento, pude haber afectado o lastimado.

Patiño no sólo ha puesto a los Pumas en un sitio preferencial, lo ha hecho también bajo los preceptos que son propios de la institución y del club: un equipo aguerrido que pelea en cada rincón de la cancha y que, basado en su cantera –llega a jugar con siete u ocho futbolistas de sus fuerzas básicas al mismo tiempo– y sus futbolistas extranjeros de bajo perfil –algunos de ellos no brillaron demasiado en otros clubes de la Liga MX– ha encontrado una forma de competir entre equipos que le superan de manera desproporcionada en inversión: Tigres, Cruz Azul, Monterrey y América y muchos otros que se quedaron al margen de la liguilla. Pumas fue tercer lugar general, a tres puntos del América y a seis de Cruz Azul. Hoy, están en semifinales. ¿Se le puede pedir algo más a David Patiño?

Creo que sí. Aunque la temporada ha sido incuestionablemente satisfactoria, Pumas tiene enfrente al América y es un partido que, pasional, histórica y hasta románticamente, saca “chispas”. Fue, además, este Clásico, durante la temporada regular, el juego que más polémica generó en cuanto al papel de Patiño como entrenador. Lo siento, David, pero así es “la vida” en Pumas y tú mejor que nadie la conoces. Cuando parece que estás en la orilla y que eres ya un ganador, aparece un nuevo reto y ese reto es ganarle a tu acérrimo rival, el América. Estoy seguro de que Pumas y Patiño encontrarán la forma de mantenerse competitivos en un duelo que sus aficionados viven intensamente.

El lunes, en la emisión de Futbol Picante de ESPN, Roberto Gómez Junco enaltecía la labor de Patiño y lo catalogaba ya como el entrenador de la temporada en el futbol mexicano. Estoy de acuerdo con Roberto. Patiño ha hecho mucho con lo que ha tenido y le ha devuelto a Pumas un sitio, siempre respetando las condiciones y características del equipo universitario. Eso tiene un valor excepcional.

Perdóname, David. No es el primero ni será el último juicio apresurado o equivocado que tenga, pero aprenderé de esto y trataré, en la medida de lo posible, de ser más cuidadoso en adelante. Juzgue premeditadamente. Tu trabajo es excepcional. Pumas tiene al ser humano y al entrenador adecuado.

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