• Viernes , 28 septiembre 2018
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Ledumahadi mafube: el nuevo dinosaurio que haría flipar a John Hammond

Los restos han sido hallados en Sudáfrica y dan muchas pistas sobre la evolución de los saurópodos, los cambios en el paisaje sudafricano y la historia de Pangea.

Un equipo internacional de científicos, dirigido por el paleontólogo de la Universidad de Witwatersrand Jonah Choiniere acaba de descubrir en Sudáfrica los restos de un dinosaurio herbívoro gigante, de doce toneladas y cuatro metros de altura hasta las caderas.

Más allá del emocionante hecho de imaginar a un animal de su envergadura haciendo temblar suelo sudafricano, el hallazgo es importante por dos razones. Por un lado, porque podría ser el eslabón que enlaza a los sauropodomorfos basales con los saurópodos más derivados. Por otro, porque tiene muchas características en común con los dinosaurios que vivían por aquel entonces en Argentina, de modo que supone una prueba de que en aquella época aún no se había separado el supercontinente Pangea.

Herbívoro y gigante

Los restos de este dinosaurio, bautizado como Ledumahadi mafube han sido descritos recientemente en la revista Current Biology.

 

 

Su nombre significa en una de las lenguas oficiales de Sudáfrica “trueno gigante al amanecer”, algo que hace referencia a su aparición en el Jurásico temprano, hace 200 millones de años, y a su gran tamaño. No es para menos, ya que sus dimensiones se corresponden aproximadamente con las de dos elefantes africanos. Sí que es cierto que no llega a la brutal masa de sus parientes los saurópodos, algunos de los cuales llegaron a pesar hasta 60 toneladas. Sin embargo, sí que fue el animal más grande de su época y, además, resulta especial por otras muchas razones.

Lo primero que llamó la atención de los paleontólogos fueron sus patas; ya que, si bien andaba sobre las cuatro, las dos delanteras estaban un poco más agachadas, por lo que podría tratarse de un “experimento evolutivo” hacia el bipedismo de animales gigantes. Además, aunque tenía unas características muy similares a las de los saurópodos, los huesos de sus extremidades eran mucho más robustos que los de estos.

Al pasar a analizar los tejidos presentes en los fósiles, comprobaron que el animal había llegado a su edad adulta, por lo que ese debería ser su tamaño final. Por otro lado, sus tejidos óseos mostraban características similares a las de los sauropodomorfos basales y los saurópodos más derivados, por lo que podría tratarse de una transición entre ellos desconocida hasta el momento.

Un habitante de Pangea

El hallazgo ha tenido lugar en Free State, en Sudáfrica. Sin embargo, muestra un gran parecido con otros dinosaurios gigantes de la misma época que han sido hallados en Argentina. Esto es una prueba de que por aquel entonces todavía existía Pangea. Se calcula que este supercontinente comenzó a separarse precisamente hace 200 millones de años, pero gracias a este hallazgo ahora se sabe que en ese momento África y América aún estaban unidas.

Finalmente, el descubrimiento ha servido también para demostrar la apariencia que tenía Sudáfrica en aquella época. En la actualidad, la región en la que se han hallado los huesos presenta un paisaje montañoso. Sin embargo, las capas rocosas en las que estaban los fósiles muestran que en aquella época se trataba de una zona plana y árida, más parecida a las regiones de Musina, en la provincia sudafricana de Limpopo. Por lo tanto, este fósil ha dado grandes pistas sobre la progresión del paisaje sudamericano, la evolución de los saurópodos y la historia de Pangea. Mucho más que un puñado de huesos.

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