• Viernes , 28 septiembre 2018
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Avalan cifras oficiales estrategia de Capella

El nuevo secretario de Seguridad Pública de Quintana Roo, Alberto Capella logró en los más de cuatro años que estuvo al frente de la Comisión de Seguridad Pública de Morelos una disminución en los delitos de alto impacto que colocaron a ese estado en semáforo verde, según tasas por cada cien mil habitantes y cifras absolutas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

El abogado, graduado de la Universidad Autónoma de Baja California, fue presentado el pasado miércoles por el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín, como nuevo secretario de Seguridad Pública en esta entidad.

El 14 de septiembre Capella había renunciado como comisionado de Seguridad Pública de Morelos donde, según cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), con su estrategia logró reducir los homicidios dolosos desde 2012 en 30 por ciento, pasando de 862 registrados en aquel año a 602 en 2017, es decir, la tasa disminuyó de 46.57 homicidios por cada cien mil habitantes a una de 30.63.

En el Semáforo Delictivo, herramienta que ordena y muestra los índices de delitos en cada entidad, Morelos se mantuvo en verde después de que Capella asumió en 2013 el cargo de comisionado. En esta herramienta el rojo significa que la estrategia de las autoridades locales no funciona, amarillo es un éxito parcial, y verde es que la estrategia debe mantenerse y reforzarse.

Con el plan de seguridad de Capella para contener y neutralizar a organizaciones criminales disminuyeron también en Morelos las ejecuciones, homicidios vinculados a esos grupos; de 507 en 2013 pasaron a 435 en 2017, una disminución del 14% desde el año en que empezó su gestión como titular de la CES.

La extorsión, uno de los delitos que más impactan a los morelenses, registró también una disminución considerable. La tasa de extorsiones para cada cien mil habitantes se redujo en casi 90%: de una tasa de 21.34 en 2013 a una de 2.19 en 2017, cifra que es 52% menor al promedio nacional. En 2017 sólo se registraron 43 casos, una disminución considerable si se toma en cuenta que cuando Capella llegó a la CES en 2013 se registraban 400 casos anuales.

Al ser designado secretario de Seguridad Pública de Quintana Roo, Capella notificó que las policías municipales y la estatal estarán bajo un mando único, se crearán comités de vigilancia vecinales y se coordinará con los municipios para unificar la política de seguridad estatal. Esa fue parte de su estrategia también en Morelos, donde con la colaboración de los ayuntamientos vía el Mando Único Policial y Coordinado, de la Policía estatal, de la denuncia ciudadana por medio del 911 y los casi 1,200 Comités de Vigilancia Vecinal, se logró que, por primera vez desde 1998, la tasa de extorsión por cada cien mil habitantes estuviese por debajo de la media nacional: con 3.45 casos por cada cien mil habitantes frente a los 4.29 del promedio nacional.

De igual forma, los casos de privación ilegal de la libertad, otra modalidad de extorsión presencial, disminuyeron en 72% durante su gestión; en 2013 se registraron 150 sucesos relacionados con secuestro y en 2017 la cifra bajó a 42; de esta forma, pasaron de una tasa de ocho secuestros por cada cien mil habitantes en 2013, que era seis veces más alta que el promedio nacional, a una de 2.14 en 2017, aún por arriba de la media del país pero considerablemente menor a la que se reportaba cuando Capella asumió la CES.

Toda esa colaboración entre ámbitos de gobierno y corporaciones policiales se consolidó durante la gestión de Capella en el C5, un moderno centro de operaciones en materia de inteligencia que está certificado por agencias nacionales e internacionales de seguridad, como la Comisión de Acreditación para Agencias Policiales de los Estados Unidos, modelo que también se desarrolla en estos momentos en Quintana Roo. Desde el C5 de Morelos, en caso de emergencia o delitos se despliegan en tiempo récord las unidades de la Policía más próximas al lugar del incidente. Se trata de una integración no sólo de videocámaras y botones de pánico y alarma, sino de la coordinación con el número de emergencia 911 y con otras instancias y agencias de seguridad, lo que les ha permitido tener una respuesta oportuna frente a hechos delincuenciales y de emergencia en aquel estado.

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