• Miércoles , 19 septiembre 2018
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“ESTE SIMULACRO NO NOS REPRESENTA”, DICEN EN MULTIFAMILIAR TLALPAN A UN AÑO DEL SISMO

La alerta sísmica que conmemoraba el temblor de hace un año se escuchó tenue en el Multifamiliar Tlalpan, el sonido del gobierno de la Ciudad de México fue opacado por los gritos de lucha y resistencia de los damnificados.

“Este simulacro no nos representa, no queremos ser institucionalizados, no queremos monumentos, no queremos homenajes, queremos justicia, queremos vivienda, queremos reconstrucción, queremos volver a tu casa”, gritaba un damnificado por un altavoz.

Con el puño izquierdo en alto en señal de rebeldía, las decenas de damnificados hacían escudo al homenaje del gobierno con el que llevan un año batallando para que reconstruya sus hogares.

Al igual que lo hicieron múltiples veces en el último año, los Damnificados Unidos cerraron la Calzada de Tlalpan.

Afuera del predio en el que estuvo el edificio 1-C se aferraban de los brazos de su compañero de lucha para mantenerse firme. Detrás de ellos el grupo de rescatistas de Los Topos hacían una guardia de honor en el lugar donde  rescataron a 18 personas.

Antes de la alerta vino el minuto de silencio, volaron rosas blancas al Multifamiliar y corrieron lágrimas en los rostros de los damnificados que siempre se han mantenido a pie de lucha.

“Damnificados unidos, serán reconstruidos”, gritaron más fuerte que el sonido de alerta de los altavoces .

LLORAN A LOS CAÍDOS

En el Multifamiliar Tlalpan aún se respira el miedo y el dolor. Pasaron ya 365 días del sismo que sacudió a la Ciudad de México pero las heridas siguen abiertas como las grietas en los edificios del complejo habitacional.

“Hoy es 19, otra vez 19”, dice Juan Antonio Pérez del edificio 3-A, a su familia para después confesar que tenía miedo. Su familia se ancla a él y lloran en silencio.

En el “multi” hay miedo pero también indignación que se traduce en lucha.

“Construir resistencia para reconstruir la ciudad”, sentencia una manta gigante colocada en un puente peatonal de Tlalpan, justo arriba de uno de los campamentos donde aún viven decenas de familias.

Al llegar los vecinos, se saludan con familiaridad, todos padecieron lo mismo y adoptaron de apellido Tlalpan para formar un solo ente. Las 9 personas que fallecieron hace un año, son los muertos de todos. Al igual lloran sus familiares que sus compañeros de juego o quienes solo los vieron entre los pasillos de la unidad. Saben que pudo haber sido cualquiera.

En la área comercial, a un costado del edificio desplomado se colocaron 9 coronas de flores blancas y dio inició una ceremonia religiosa para conmemorar a los caídos.

“Tenemos que reconstruir la unidad”, les dice el sacerdote de la Parroquia de San José, intentando consolarlos.

Después de la homilía vino el pase de lista de los 9 difuntos. “Presente”, contestan sus vecinos y familiares con el puño en alto.

“Dichosos hermanos, ustedes que sufren y que lloran, porque de ustedes es el reino de los cielos”, grita un hombre entre la multitud.

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