• Martes , 10 julio 2018
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Thierry Henry, firme en el banco de Bélgica

*¿Qué se le pasará por la cabeza cuando suene La Marsellesa en el estadio de San Petersburgo en la semifinal de este martes?

*¿Cómo se sentirá, de pie frente al banco belga, tan cerca del banco francés?

Por primera vez en su vida, Thierry Henry quiere que Francia pierda. Es uno de los jugadores más legendarios que su país ha conocido, ganó la Copa del Mundo y la Copa de Europa con Les Bleus, es el máximo goleador de su selección nacional (51 goles en 123 partidos internacionales), fue su capitán y es un ícono para muchos de los niños franceses.

Pero el martes representará al enemigo.

Estos últimos dos años, Henry ha sido asistente de Roberto Martínez, el DT de la selección de Bélgica, y fue especialmente contratado como referente de los delanteros. Es extraño verlo con el uniforme de entrenamiento belga. Y pensar que hoy preferirá que Francia pierda es aún más extraño.

“Sí, es raro porque es francés y va a estar en el banco del rival”, dijo Didier Deschamps el domingo por la mañana en la televisión francesa. “Él también se va a sentir extraño”.

Olivier Giroud comparte la misma opinión: “Él les ofrece a los belgas sus consejos precisos e importantes. Claro que preferiría que estuviera con nosotros y me diera sus consejos a mí, pero uno no puede estar celoso y no me impacta para nada.

“Me enorgullecería poder demostrarle que eligió el equipo equivocado. Será extraño tenerlo en contra en este partido. Va a ser un partido especial para él”.

Este martes será Henry contra Francia y Henry contra Deschamps, su compañero tanto en la selección francesa como en Juventus. Se conocen muy bien. No formaron parte de la misma generación, ya que Deschamps es nueve años mayor que Henry, pero se respetaban.

No perdieron ninguno de los partidos que jugaron juntos para Francia (21 partidos, 16 triunfos, 5 empates) y ganaron el Mundial de 1998 y la Eurocopa en 2000. ¿Henry es un traidor?

“No. Para él simplemente es una oportunidad de aprender sin ninguna presión”, dice Arsene Wenger.

Henry no eligió el banco belga por encima del francés. Repite una y otra vez a todo aquel que le pregunta que Francia nunca le ofreció un puesto.

“Hemos perdido contacto con él, tiene poco contacto con la federación francesa”, dijo Noel Le Graet, presidente de la Federación Francesa de Fútbol, el domingo.

“Así es la vida. Ha estado mucho tiempo en Inglaterra. Personalmente, tengo poco contacto [con él]”.

La historia de Henry con Francia comenzó como un sueño y terminó en pesadilla. Pasó de ganar un Mundial en suelo francés en 1998 a los 20 años a quedar asociado con una escandalosa huelga de la selección francesa en Sudáfrica 2010, que podría haber evitado a sus 32 años.

La leyenda de Arsenal se sintió rechazada por su propio país. En 2009, luego de su famosa mano contra Irlanda en las eliminatorias del Mundial 2010, Henry nunca se sintió apoyado por su pueblo. Siempre necesitó sentirse querido, y entiende que nunca le dieron la despedida que se merecía al final de su carrera luego de haberse dedicado tanto a Francia. La historia de amor no tuvo un final feliz.

Hoy por hoy, Henry probablemente se sienta más inglés que francés tras haber vivido la mayor parte de los últimos 20 años en Londres. Y debe tener afinidad con Bélgica, y quizá también lealtad. Pero sigue siendo francés y una figura muy importante del fútbol francés.

Y el fútbol francés probablemente también signifique mucho para él, aunque tal vez no tanto este martes.

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