• Lunes , 3 julio 2017

Merkel reagrupa al G-20 en la defensa del clima

«No vamos a quedarnos esperando hasta que el último se convenza con las pruebas científicas disponibles de que el cambio climático es una amenaza», ha dicho, sarcástica, la canciller alemana en su declaración de gobierno ante el pleno del Bundestag y de cara a la cumbre del G-20, preparatoria de la de Hamburgo, en la que se reúnen hoy en Berlín los jefes de gobierno europeos de países miembros del club de los 20.

Merkel estaba aludiendo sin citarlo a Donald Trump, al que se ha referido también indirectamente cuando anunciaba que el G-20 está dispuesto a defender el libre comercio. «El que crea que los problemas de este mundo se pueden solucionar con el aislamiento y el proteccionismo, comete un craso error», ha dicho en su intervención en el Reichstag, «por eso, hoy más que nunca, sólo juntos conseguiremos encontrar las respuestas correctas a las cuestiones centrales de nuestros tiempos». «Desde la decisión de Estados Unidos de abandonar el acuerdo del clima de París estamos más decididos que nunca a trabajar para que sea un éxito», ha desafiado desde el gobierno alemán y con el apoyo sin excepción de todos los grupos parlamentarios.

Ante el pleno del parlamento alemán, Merkel ha reconocido que el disenso con Estados Unidos en este campo es notorio. «Disimularlo no sería honesto. En todo caso yo no lo haré», ha admitido, después de que el semanario alemán «Der Spiegel» haya publicado que su equipo de gobierno trabaja en la elaboración de un documento para enviar desde la cumbre del G-20, que se celebrará el próximo mes en Hamburgo, con un mensaje claro a favor de la protección del clima, aunque el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, habría sugerido a Merkel no incluir el tema del clima en la declaración final de la cumbre para asegurarse el apoyo de Trump.

Un desafío existencial

Merkel ha adelantado un «gran consenso» y ha calificado la protección climática es un «desafío existencial». «En otras palabras, el acuerdo del clima es irreversible y no es negociable», ha sentenciado sobre el asunto.

A lo largo de su discurso, Merkel ha insistido en que estos principios son válidos, tanto para el G-20 como para la Unión Europea, a la que ha descrito en un momento de entusiasmo gracias a la resurrección del eje franco-alemán. «Helmut Kohl siempre supo», aprovechó para homenajear al líder cristianodemócrata recientemente fallecido, «que para que Europa funcione es necesario una Francia fuerte, una Alemania fuerte y una fuerte relación de confianza entre Francia y Alemania». Desde esta confianza, Merkel ha señalado que la cumbre de la Unión Europea celebrada la semana pasada abordó temas decisivos que también ocuparán al G-20, como la lucha contra el cambio climático, la amenaza del terrorismo internacional, las posibilidades que ofrece la globalización y la digitalización, así como las causas del flujo migratorio. «Ninguno de estos desafíos se detiene hoy en las fronteras de un país», advirtió, «solo juntos podemos afrontarlos».

A punto de recibir en la Cancillería de Berlín a la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, a la que se sumarán a mediodía el resto de jefes de gobierno, incluido el presidente Español Mariano Rajoy, Merkel marca territorio y fija distancias con Trump, con cuya administración no dejan de surgir dificultades. Tras varias cancelaciones de visitas, por ejemplo, la ministra de Defensa de Alemania, Ursula von der Leyen, y su homólogo estadounidense, James Mattis, apenas han logrado escenificar esta semana unidad entre Washington, Berlín y Bruselas en un encuentro en Baviera, en el que Mattis ha declarado que «la alianza atlántica se mantiene fuerte y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es hoy tan relevante como lo fue antaño cuando se fundó».

Cancelación de última hora

Con las críticas del presidente de Estados Unidos al superávit comercial de Alemania como telón de fondo, el ministro de Comercio estadounidense, Wilbur Ross, ha cancelado por su parte en el último minuto una visita oficial a Berlín. La ministra de Economía de Alemania, Brigitte Zypries, quien esperaba mantener un encuentro de trabajo con su homólogo esta semana, lamentó lo ocurrido y dijo que «es una pena que no haya podido producirse» ese intercambio de opiniones, no solo sobre el superávit comercial, sino también sobre la intención de la Administración estadounidense de poner bajo lupa las importaciones de acero, que afectarían tanto a la industria europea como a la alemana.

Los desencuentros entre los dos gobierno, por tanto, van en aumento y marcarán sin duda la reunión del G-20. Un día después del G-7 celebrado en Italia, Merkel no ocultó ya la desconfianza que empaña en la actualidad las relaciones señalando que «los tiempos en los que podríamos confiar completamente en otros han quedado en parte atrás». Merkel ha garantizado, en todo caso, que en el marco del encuentro multilateral, hará todo lo posible para lograr un amplio respaldo de las mayores potencias económicas del mundo a favor del libre comercio.

abc

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