• Domingo , 9 julio 2017

Voluntarias del IMSS conviven con parteras rurales de la zona maya

Un grupo de Damas Voluntarias del Instituto Mexicano del Seguro Social convivieron con parteras rurales de la zona Maya en la Unidad de Medicina Familiar número 6 de Felipe Carrillo Puerto y les llevaron algunos apoyos porque dedican parte de su tiempo a atender  a mujeres de comunidades de difícil acceso a dar a luz a sus bebés.

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26 parteras rurales bajaron de sus comunidades en Santa Rosa, Señor Tepich, Tihozuko, Tixcacal, San Jose, Tuzik, Betania, Chunhua, Polyuc, Chunhuhab, entre otras, para recibir la capacitación y los insumos necesarios que bimestralmente utilizan en sus tareas. Ahí las Damas Voluntarias aprovecharon para reconocerles, con un sencillo convivio, su importante labor. .

Esteban Flores Gomez, director de la Unidad de Medicina Familiar No. 6 en Felipe Carrillo Puerto, dijo que cada dos meses las parteras rurales acuden a la clínica a cursos de capacitación y anualmente reciben, por parte del Instituto, una actualización de la credencial que las habilita como parteras rurales.

 

Maria Eli López Reyes, presidenta del Voluntariado Estatal del IMSS, acompañada de su esposo Flavio Carlos Rosado y de Damas Voluntarias de su equipo de trabajo, entregó un juego de blancos, un cobertor y un termo a las mujeres de las comunidades más alejadas del sur del estado, quienes conviven con la resistencia cultural de algunas embarazadas para atenderse en una instalación médica, y por esa razón se dedican a la noble tarea de la atención empírica del parto.

Para la atención de mujeres que habitan en comunidades rurales e indígenas antes, durante y después del embarazo, el  IMSS cuenta con el apoyo de  parteras, a quienes se les reconoce el trabajo voluntario y el compromiso de estas mujeres, que cada año atienden 250  partos en promedio, de los cuales 90 por ciento se realizan en el domicilio de las embarazadas.

El trabajo del equipo médico, en conjunto con las parteras, permitió reducir la tendencia de muertes maternas. En atención a la mujer, su labor comienza con el control prenatal y vigilar que el desarrollo del embarazo sea adecuado; en caso de observar algún riesgo, la partera realiza el acompañamiento a la unidad médica más cercana, para recibir atención oportuna.

Después del parto, apoyan en el domicilio de la madre con cuidados de salud específicos e, incluso, cocinan y lavan la ropa.

Además, las parteras fomentan la lactancia materna exclusiva –desde el nacimiento hasta los seis meses de edad–, ya que este es un alimento idóneo para cubrir las necesidades de salud del niño. Datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2012 señalan que 37 de cada 100 mujeres que viven en el medio rural practican la lactancia exclusiva, mientras que esta cifra baja a casi diez de cada 100 en zonas urbanas.

La capacitación que reciben las parteras es vivencial y dinámica por medio de talleres de salud materno infantil, en temas como parto limpio, identificación de riesgos de salud, perspectiva de género y problemas relacionados con la muerte materna, entre otros.

El promedio de edad de las parteras es de 60 años, la mitad de ellas es bilingüe (hablan español y la lengua materna) y realizan una labor conjunta con el personal médico para el mejor cuidado de la mujer y su embarazo.

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