• Domingo , 9 julio 2017

CANSADOS DE NO SER ESCUCHADOS, SE ACOSTUMBRAN AL PELIGRO


En un sondeo realizado con comerciantes y vecinos de la zona de la cárcel pública, curiosamente todos coincidieron en señalar que ya están acostumbrados al ruido de las sirenas, de las ambulancias y patrullas y peor aún, al estruendo de las balas cada vez que hay riña o intento de motín

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